Estudiante subgraduada, Dariana Gil Hernández, participó en un importante internado en la Universidad de Harvard

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Durante este verano pasado, la estudiante subgraduada Dariana Gil Hernández participó del  “Summer Research Opportunities at Harvard” (SROH) de la Universidad de Harvard en conjunto con el Leadership Alliance. Durante siete semanas, el programa se enfocó en que los estudiantes de SROH realizaran investigaciones, participaran en discusiones con profesores de Harvard, y desarrollaran sus habilidades de presentación y discusión de investigación.

Dariana estuvo trabajando en el Nock Lab, el cual tiene como objetivo principal comprender por qué las personas incurren en comportamientos que son dañinos para ellos mismos y traducir el conocimiento adquirido en mejores métodos para evaluar y tratar los comportamientos dañinos.  Su mentor principal fue el Dr. Matthew Nock, su supervisora de investigacion fue la estudiante doctoral Franchesca Castro Ramírez, y su equipo de trabajo incluía a la asistente de investigación Jordyn Ricard y el estudiante doctoral Daniel Coppersmith.

El título de su investigación fue “Treatment Engagement after Emergency Department Visit as a Protective Factor for Suicide Risk”. El propósito del estudio era examinar la asociación entre el recibir tratamiento y el riesgo de intento de suicidio entre pacientes latinos uno y seis meses después de su visita a un departamento de emergencias psiquiátricas. Eligieron esta población porque estudios previos han demostrado que aquellos que mueren por suicidio habían visitado un servicio de urgencias en el año anterior a su muerte, lo que significa que este es un momento de alto riesgo de muerte por suicidio.

Los datos para el estudio se recopilaron en el Departamento de Emergencias del Hospital General de Massachusetts (MGH) como parte de un estudio dirigido por el profesor Matthew Nock, y financiado por la American Foundation for Suicide Prevention (AFSP). Brevemente, los pacientes completaron una encuesta base durante su visita al servicio de urgencias en el MGH. Luego, un mes y seis meses después de su visita, los participantes completaron entrevistas de seguimiento por teléfono. Aquellos que informaron pensamientos y comportamientos suicidas durante las entrevistas de seguimiento recibieron evaluaciones de riesgo con planes de seguridad.

Dariana y su equipo realizaron análisis secundarios utilizando datos de la encuesta base, las dos entrevistas de seguimiento a 1 mes y 6 meses, y las evaluaciones de riesgo. Los investigadores utilizaron el autoinforme de los participantes sobre: tratamiento de salud mental ambulatorio, cumplimiento de la medicación prescrita y finalización de evaluaciones de riesgo con planes de seguridad en encuestas de seguimiento de 1 y 6 meses para medir el  tratamiento.  Las puntuaciones de riesgo de intento de suicidio se calcularon a partir de los registros médicos previos de cada participante en el seguimiento de 1 mes y 6 meses. Identificarse como latino fue el moderador de los análisis. La muestra final fue de  1,818 participantes, con 264 pacientes que se identificaban como latinos.

Resumiendo los resultados más importantes, para los análisis con el informe de tratamiento y puntuaciones de riesgo al primer mes, el tratamiento de salud mental ambulatorio se asoció con una reducción del riesgo de intento de suicidio en toda la muestra solamente. Para nuestros análisis con el informe de tratamiento y las puntuaciones de riesgo calculadas a los seis meses, el informe de completar una evaluación de riesgo se asoció con una reducción en el riesgo de un intento de suicidio en la comunidad Latina. Finalmente, para nuestros análisis con el informe de tratamiento al primer mes y las puntuaciones de riesgo a los seis meses, el informe de una evaluación de riesgo se asoció con una reducción del riesgo de intento de suicidio solo en toda la muestra.

Además, un mayor compromiso con el tratamiento ambulatorio se asoció con un aumento en el riesgo de intento de suicidio en latinos.

Los  resultados muestran diferencias significativas entre la población latina y toda la muestra. En la mayoría de los análisis, no se vio una reducción en los puntajes de riesgo cuando los latinos estaban recibiendo tratamiento. Sin embargo, no está claro por qué. Esto podría deberse a que los latinos tienen pensamientos y comportamientos suicidas más graves y necesitan más tratamiento, pero no se pueden hacer suposiciones sin entevistar formalmente a los participantes. Dados los hallazgos, parece que el tratamiento podría ser beneficioso para algunos pacientes latinos.  Por lo tanto, Dariana va a colaborar durante el año académico con el laboratorio en el World Mental Health College Student Initiative (WMH-ICS) de la Organización Mundial de la Salud (WHO),  entrevistando a personas en países hispanohablantes para evaluar qué tipos de tratamiento usan y las barreras al tratamiento que experimentaron.

Este estudio fue presentado en el Virtual Leadership Alliance National Symposium (VLANS) a través de la plataforma Zoom. En esta conferencia internacional participaron estudiantes de todas las instituciones afiliadas al Leadership Alliance. Dariana cuenta con el apoyo de fondos de la Beca Fuss Gift Grant de la Universidad de Harvard,  la Oficina de Diversidad y Asuntos de Minorías de la Escuela Graduada de Artes y Ciencias de la Universidad de Harvard y la Mellon Mays Undergraduate Fellowship.

Dariana pertenece al equipo de investigación del Laboratorio de Neuropsicología que dirige el Dr. Giovanni Tirado.

 

 

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